La paciente silenciosa

La paciente silenciosa de Alex Michaelides

“Pero, ¿por qué no dice nada?”

Con esta frase de la Alcestis de Eurípides Alex Michaelides nos presenta su novela “La paciente silenciosa” publicado por la editorial Alfaguara. La sorpresa no te abandona desde la primera hasta la última página, pero comienza con el propio género de la novela. Dicen que es un thriller psicológico, con todas las características del género, trepidante, inquietante, intrigante, con mucho suspense, mucha tensión e incluso incluye cierta trampa en la trama. Trama tramposa que lo llaman. Pero lo que en realidad es “La paciente silenciosa” es una reinterpretación de la tragedia griega que, en este caso nos remite a la Alcestis de Eurípides.

Alcestis de Eurípides

Así que antes de comentar nada de la novela de Alex Michaelides preferimos volver la mirada atrás para recordar la tragedia griega tan mencionada en la “La paciente silenciosa” a pesar de su silencio.
Eurípides estrenó su Alcestis por primera vez en las Dionisias del 438 a. C. En la tragedia (y en el mito) Alcestis es la abnegada esposa de Admeto y ambos son un ejemplo de la felicidad conyugal. Tanto se aman o tanto ama Alcestis a su marido que accede a morir por él cuando a él le llega la hora y los dioses le proponen esta curiosa alternativa.

Es cierto que Admeto le pide a sus padres que mueran por él y que ellos se niegan. Es cierto que es Alcestis la que se ofrece a morir por él, pero también es muy cierto que él dice que sí, que vale, que mueras tú en mi lugar. El episodio causa tanto estupor entre los dioses y los héroes griegos que es el propio Heracles el que devuelve a Alcestis a la vida. Porque una persona con ese amor incondicional no ser merece morir todavía.

En la tragedia nos cuentan que cuando Alcestis regresa del mundo de los muertos permanece tres días callada, pero en otras versiones (y hay muchas de este mito) el mutismo de la protagonista será para siempre. Alcestis no dice nada y nadie sabe por qué. Y lo mismo le ocurre a Alicia Berenson, la protagonista de “La paciente silenciosa”, así que vamos con ella.

Sinopsis de La paciente silenciosa

Volvemos a la actualidad a la novela de este psicoterapeuta, guionista y escritor chipriota. Alex Michaelides seduce al lector desde el primer momento y tenemos que hacer una seria advertencia: la novela es adictiva, tanto que cuando llegas a la mitad, es conveniente cerrar el libro si te queda alguna obligación por hacer. Porque el suspense y el enganche van aumentando y es más o menos en su ecuador cuando no podrás parar de leer. Hasta el final, que sin duda te dejará con la boca abierta. ¿Y de qué va “La paciente silenciosa”?

Alicia Berenson, una pintora de éxito, dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Su negativa a emitir palabra alguna convierte una tragedia doméstica en un misterio que atrapa la imaginación de toda Inglaterra.

Theo Faber, un ambicioso psicoterapeuta forense obsesionado con el caso, está empeñado en desentrañar el misterio de lo que ocurrió aquella noche fatal y consigue una plaza en The Grove, la unidad de seguridad en el norte de Londres a la que Alicia fue enviada hace seis años y en la que sigue obstinada en su silencio. Pronto descubre que el mutismo de la paciente está mucho más enraizado de lo que pensaba. Pero, si al final hablara, ¿estaría dispuesto a escuchar la verdad?

Lo mejor de La paciente silenciosa

La relación con la tragedia griega no se limita al mutismo de sus protagonistas. Alicia Berenson, antes de ser ingresada en la clínica The Grove, pinta un cuadro, un inquietante autorretrato que titula “Alcestis”. Cuando comienza la novela, Alicia lleva 6 años en la clínica y allí aparece el psicoterapeuta Theo Faber, obsesionado con el caso de Alicia y obsesionado también con hacerla hablar.

A partir de aquí la narración es a dos voces. Theo cuenta su experiencia en The Grove y sus intentos por hacer hablar a Alicia en primera persona. Y por otra parte, podemos leer el diario que escribe Alicia antes del asesinato de Gabriel que, si bien podría aclararnos algunas cosas y especialmente el motivo por el que mató a su marido al que tanto amaba, lo único que consigue es confundirnos un poco más en esta trama inquietante.

Según van pasando las páginas, podemos albergar serias dudas de que Alicia matase realmente a su marido Gabriel. ¿Y quién sería el culpable en ese caso? El desfile de personajes tanto de la vida de Alicia y Gabriel como de la clínica es ajustado al género. Todos parecen ser importantes y todos son retratados como si tuvieran un papel crucial.

Es el caso del galerista y amigo de Alicia, Jean-Felix, el siniestro hermano de Gabriel Max Berenson, el terapeuta Christian que es evidente que esconde muchas cosas, el enfermero jefe Yuri o el director de la clínica el doctor Diomedes que advierte a Theo sobre Alicia: “Alicia es una sirena silenciosa, querido joven, que nos atrae hacia unas rocas contra las que nuestra ambición terapéutica se hace añicos. A mí me dio una valiosa lección sobre el fracaso”.

Con Alicia recluida en la clínica y en su silencio y con todos los terapeutas dados por vencidos en cuanto a conseguir hacer que hable y aclarar un poco el asesinato de su marido, Theo Faber se posiciona como una especie de héroe griego dispuesto a salvar a la protagonista de su destino pero, ¿quién salvará al terapeuta de su propio destino?

Y la pregunta en la novela sigue en el aire, ¿por qué no habla? Tal vez como Alcestis, Alicia considera que ha muerto, no físicamente pero sí psicológicamente. Los toques psicológicos en “La paciente silenciosa” son para digerir despacio, pero eso puedes hacerlo cuando termines la novela, porque no vas a poder parar hasta entender por qué Alicia no habla, por qué mató a su marido.

Mantén la atención a los detalles, que aquí todo importa, no te la vaya a jugar Alex Michaelides despistándote con unos y con otros hasta que consiga arrancarte una exclamación de sorpresa al final. ¿En serio?

Laura Vélez

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