Los mejores comienzos de la literatura

El comienzo de tu novela favorita

El comienzo de tu novela favorita

¿Cómo empieza tu novela favorita? Nos referimos a esa primera frase, ese primer párrafo o esas primeras líneas que te atrapan para querer seguir leyendo. Son las primeras páginas de un libro las que consiguen mantener al lector. Piénsalo bien, “mal acaba lo que mal empieza”, así que supuestamente al revés también funciona. Y aquí tenemos los mejores comienzos de la literatura.

Sin duda un buen comienzo, un comienzo que convence, es un punto a favor de cualquier libro pero la genialidad en los comienzos hay que mantenerla hasta el final y eso es más difícil. Porque gracias a esas primeras líneas queremos seguir leyendo, pero esas primeras líneas son también las que crean las expectativas en la lectura. Y no siempre se mantiene el nivel.

Así empiezan algunas novelas

En esta ocasión nos vamos a quedar con ese flechazo, con ese amor a primera vista que nos han provocado algunas novelas con sus comienzos. Comienzos apoteósicos, comienzos sugerentes, comienzos misteriosos, comienzos contundentes, comienzos convincentes y, sobre todo, comienzos inolvidables como los de estas 10 novelas que hemos seleccionado.

1. El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez

“Eras inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”.

2. Middlesex de Jeffrey Eugenides

“Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias de Petroskey; Michigan, en agosto de 1974”.

3. Aterrizaje de Emergencia de Laura Vélez

“Espera. Antes de irte cuéntame otra vez aquella historia en la que tú y yo salíamos perdiendo. Cuéntamela aunque solo sea por quedarte unos minutos más, porque sé que no vas a volver.”

4. Rayuela de Julio Cortázar

“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua.”

5. La Ilíada de Homero

“Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.”

6. Ana Karenina de Leo Tolstoi

“Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.”

7. Trópico de Cáncer de Henry Miller

“Vivo en la Villa Broghese. No hay ni pizca de suciedad en ningún sitio, ni una silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y estamos muertos.”

8. La borracha que hay en mí de Antonio del Olmo

“La persona que se hace llamar Raquel luce hoy una decadencia solemne. Su aspecto revela un deterioro muy severo con respecto a la última vez que nos vimos, ocho semanas atrás. La cara ennegrecida, tumefacta; los ojos, las manos, los tobillos, todo su cuerpo parece a punto de reventar. Tiene una resaca de campeonato.”

9. El amante de Lady Chatterly

“La nuestra es esencialmente una época trágica, así que nos negamos a tomarla por lo trágico. El cataclismo se ha producido, estamos entre las ruinas, comenzamos a construir hábitats diminutos, a tener nuevas esperanzas insignificantes. Un trabajo no poco agobiante: no hay un camino suave hacia el futuro, pero le buscamos las vueltas o nos abrimos paso entre los obstáculos. Hay que seguir viviendo a pesar de todos los firmamentos que se hayan desplomado.”

10. ¿Cómo empieza tu novela favorita?

La décima la eliges tú. Dejo este espacio vacío para que me cuentes cuál es tu novela favorita y cómo comienza.

Laura Vélez

2 pensamientos sobre “Los mejores comienzos de la literatura

  1. Cien años de soledad. Inicio. Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

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