El Rapto de Europa de Martin de Vos

Mitos griegos: el rapto de Europa

El rapto de Europa es uno de los mitos griegos más interesantes. A estas alturas no vamos a asustarnos de las técnicas de seducción del más poderoso de los dioses griegos. Zeus acostumbraba a forzar a sus amantes, a raptarlas o a engañarlas metamorfoseado en algún bello animal. Y a veces todo a la vez. El día que se encaprichó de la hermosa hija de Agenor, rey de Tiro, la toponimia del viejo continente quedó marcada para siempre. Zeus se enamoró irremediablemente (como siempre le ocurría) de Europa y nada ni nadie iba a impedir su unión.

El rapto de Europa

El Olímpico tenía la delicadeza de mostrarse ante sus víctimas, presas, objetos de deseo, amadas… metamorfoseado porque no hay mortal que resista la potencia de un Dios como tal. Y después de lo que le ocurrió a Sémele, lo mejor era adoptar formas tan inofensivas como un cisne, un cuco, una lechuza o incluso un hermoso y manso toro blanco. Así fue como se lo encontró Europa, como un toro blanco que pastaba junto al resto del ganado y que poco a poco fue adentrándose en las playas de Tiro, donde se encontraban Europa y sus amigas.

Mitos Griegos

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Cuando la princesa Europa vio aquel toro blanco que se alejaba del resto del ganado y se acercaba a la orilla del mar desconfió un poco, pero pronto quedó subyugada por la belleza divina del animal. El toro blanco era tan manso que las muchachas le acariciaban, le colocaban guirnaldas de flores y le abrazaban con ternura. En un momento, Europa se subió a lomos del toro blanco para ponerle una guirnalda en uno de los cuernos y fue entonces cuando Zeus empezó un violento galope mar adentro. Europa se agarraba con fuerza al toro comprendiendo que nada podía hacer frente a lo inevitable.

El toro blanco cruzó el mar y llegó a las costas de Creta. Fue bajo la sombra de un sicómoro, que desde entonces tiene hoja perenne, donde se unieron en una acto de pasión y deseo, al menos por parte de Zeus y donde engendraron tres hijos: el legendario Minos, Sarpedón y Radamantis. Pero los escarceos de Zeus nunca le impidieron cumplir su responsabilidad como esposo entregado de Hera y tuvo que regresar al Olimpo. No sin antes entregarle a su amada varios regalos como un perro que nunca dejaba escapar a su presa o ese mítico ingenio llamado Talos que protegía la costa cretense y del que algún día contaremos la historia.

Interpretaciones del rapto de Europa

Las interpretaciones de este mito sobre el rapto de Europa se centran en el simbolismo del toro en la Creta minoica. El toro como símbolo de la fertilidad, del vigor y de la fuerza unido a Europa que se identifica con la Luna. La unión entre Zeus y Europa, por tanto, representaría un antiguo ritual de fertilidad, siendo en este caso el toro seducido por la Luna, y no ésta raptada como ocurre en el mito que conocemos.

Las recreaciones de este mito que derrocha fuerza, vigor y sexualidad en estado puro son incontables en las artes plásticas. Pintores de la talla de Rembrandt, Veronesse, Tiziano, Rubens y el propio Picasso nos han dejado su particular versión del Rapto de Europa. Y si nos adentramos en el arte contemporáneo no podemos dejar de recomendar las obras llenas de magia y simbolismo de Wojtek Kowalczyk, un artista imprescindible para ver los mitos de siempre desde otra perspectiva, con el mismo misterio pero en movimiento.

Laura Vélez

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