Viajar a Atenas

Viajar a Atenas: 8 razones para enamorarte de Grecia

Advertencia: viajar a Atenas provoca adicción y enamoramiento. Es posible que unas vacaciones decidas pasar unos días en la capital griega y el efecto es demoledor. Encontrarás muchas razones para enamorarte de Grecia, de sus monumentos, de su historia, de su caos, de sus gentes, de sus platos, de su música…Y vas a querer más. Querrás volver a Atenas y querrás descubrir toda Grecia, porque es un viaje que crea adicción.

Razones por las que querrás viajar a Atenas una y otra vez

Entre las razones más habituales para proponer Atenas como mejor destino turístico nos encontramos con que es la cuna de la civilización occidental, el lugar donde nació la democracia y su peso en la Historia. Todas son ciertas, pero hay muchas razones más para viajar a Atenas y para enamorarte de esta ciudad en la que pasado, presente y futuro se entrelazan para que el viajero también forme parte de esa Historia.

Madrid – Atenas. Es mi sueño recurrente, es mi opción favorita en vuelos porque llegar al aeropuerto Eleftherios Venizelos siempre supone el inicio de un viaje apasionante por mis propios sueños. Espero que a partir de ahora también lo sea para ti. Espero que te enamores de Atenas, porque razones no te van a faltar.

El Partenón

El Partenón

1. La Acrópolis

Resulta una obviedad el argumento de la Acrópolis, pero no ello pierde valor. La Acrópolis no solo es el símbolo de Atenas desde aquella disputa entre Poseidón y Atenea que acabó en victoria de la diosa, sino que es un símbolo de toda Grecia y, le pese a quien le pese, de toda Europa.

Esta roca sagrada vigila atenta la ciudad de Atenas y da cobijo a la multitud de turistas que cada día se acercan a ver una de las Maravillas del Mundo. Su carácter sagrado se entiende cuando te vas acercando al recinto de la Acrópolis y tu alma se postra ante siglos de Historia. Un Museo de la Acrópolis totalmente renovado te hace recuperar el aliento después de ser consciente de haber estado frente al Partenón.

2. Las calles de Atenas

En Atenas te encuentras calles comerciales, calles turísticas, calles degradadas, calles alternativas, calles revolucionarias, calles esplendorosas, todas ellas para las que las recorras a tu gusto, te pares, las sientas y las vivas. La plaza Sintagma es obligada, allí donde ocurre todo lo que ocurre en Atenas. Es como la entrada (y la salida) del laberinto ateniense. Desde Plaza Sintagma caminas hasta llegar a uno de los barrios más emblemáticos, Monastiraki, dejando atrás la inevitable iglesia de Kapnikarea.

En realidad, desde Plaza Sintagma puedes llegar a todas partes. Su brazo principal, toma nota, es la calle Ermou y alrededor de ella se posicionan el 90 % de los monumentos, museos, barrios y atracciones que no te puedes perder en Atenas. Vas a pasar mucho tiempo recorriendo Ermou y aprenderás a amarla con sus contradicciones.

3. El Museo Arqueológico

El turismo de Atenas es principalmente un turismo cultural y por eso la lista de monumentos y museos es interminable. Destacamos el Museo Arqueológico, que te servirá de guía de viajes si estás iniciando la visita a Atenas o vas a hacer un recorrido por toda Grecia. La disciplina de la Arqueología no se entiende sin Grecia y en las salas de este Museo están los sueños cumplidos de tantas y tantas generaciones.

4. El Cerámico

Antiguamente el gremio de los alfareros se asentaba en esta zona que es en realidad una necrópolis. Funcionó como cementerio desde el 3.000 a.C. hasta el siglo VI d.C. pero no te esperes un lugar lúgubre y funesto. El Cerámico es soleado, como toda Atenas, y no sientes la muerte, sino esa energía vital que puebla todos los rincones de la ciudad. Cuando camines por el Cerámico, mira frecuentemente al suelo y seguro que te encuentras con una de las muchas tortugas que se pasean por allí.

5. El ambiente en Atenas

En cualquier parte de Grecia encuentras una agitada vida social, algo que en la capital se multiplica hasta el infinito. Es cierto que Atenas está orientada al turismo y no podrás escapar de los restaurantes y bares que ofrecen actuaciones de música tradicional; ni falta que hace que te escapes de ellos, puedes disfrutarlos.

Pero los atenienses también tienen su propia vida, esa que queda más oculta al visitante. Si te animas, puedes encontrarlos en los barrios de Psirri y Gazi y tal vez tengas suerte y te sorprendan con alguna actuación en vivo de Rebetiko, esa música que ya forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Para tomar unas copas en un ambiente más exclusivo, acércate hasta la zona de Kolonaki.

6. El carácter griego

Tal vez la razón principal para enamorarte de Atenas no sea la Acrópolis, sino el carácter griego. ¿Has oído hablar de la hospitalidad griega? Ven y verás. Los griegos tienen un carácter abierto, amable y hospitalario, lo que no se traduce en servicial. A veces no podrás entenderlos (y no nos referimos al lenguaje), la mayoría de las veces te sorprenderán y te descolocarán, pero acabarás por intuir sus particularidades y ahí es donde corres el peligro de engancharte para siempre a Grecia.

7. La comida griega

La razón gastronómica para viajar a Atenas es de peso. No recomendamos un viaje a Atenas si estás a dieta porque te lo vas a querer comer TODO. Ensalada griega sí, pero también tzatziki, gyros, mousaka, pastitsio, cordero, gemistá, dolmades, mezzes, feta, fasolada…todo regado con retsina y de poste, bougasta y un chupito de rakí; o dos. No vas a poder parar, pero no te preocupes, que todo esto se baja con una vuelta hasta la Acrópolis.

El Pireo

El Pireo

8. El Pireo

Las posibilidades del viaje se amplían hasta el infinito cuando recalas en el puerto del Pireo. Elige destino, elige isla y sube a uno de los ferris que te llevarán directamente hasta el paraíso a través de las aguas egeas.

Y hay más. Sol, azul, blanco, paz y esperanza, por ejemplo. Hay mil razones para viajar a Atenas, mil razones que te enamorarán. Aquí te dejo espacio en los comentarios para que amplíes este artículo con tus propias razones. ¿Qué es lo que más te gusta de Atenas?

Laura Vélez

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